¿Qué se esconde detrás de la Super Bowl?

Si de algo se ha hablado durante esta semana es de lo ocurrido en la final de fútbol americano: desde el espectáculo que protagonizó Lady Gaga hasta los polémicos anuncios “dirigidos” a Donald Trump.

El fútbol americano, a diferencia de otros deportes, disputa la final a un solo juego: la Super Bowl. Pero no estamos aquí para hablar acerca de cómo es la práctica de este deporte, más bien a indagar sobre el marketing que hay detrás de este acontecimiento de repercusión mundial.

Lo que sí sabemos es que una de las características que destacan de un evento deportivo de tal calibre es la influencia del marketing. Es por eso que cada espacio “a la venta” se hace muy codiciado para todas aquellas marcas que buscan tener un mayor impacto de inversión publicitaria.

La final de la NFL ha alcanzado una dimensión tan extraordinaria que el trasfondo deportivo ha quedado enterrado en un segundo plano pues, en definitiva, es el show que hay detrás lo que verdaderamente busca el espectador.

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Parece increíble que una final deportiva puede tener tanta repercusión. No sólo haciendo referencia a la cifra de espectadores (casi 111 millones de telespectadores), sino más bien a las escalofriantes cifras que las marcas son capaces de reembolsar por publicitarse en el medio tiempo.

Cada espacio de 30 segundos puede llegar a costar entre 4 y 5 millones de dólares. A pesar del altísimo coste, son muchas las empresas que buscan tener anuncios de mayor duración, con el fin de impactar más al consumidor y crear un mayor posicionamiento de mercado.

Si bien es cierto que en la actualidad existen vías  alternativas de comunicación más económicas y que podrían resultar más efectivas; aun así las marcas siguen recurriendo a esponsorizar la Super Bowl puesto que otorga mayor prestigio y popularidad.

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Es por este motivo, por lo que existe cierta rivalidad y competencia entre las marcas por la atención del público al que se dirigen, y por tanto los anuncios tienen que estar cuidados al milímetro pues la efectividad de la publicidad no está garantizada por el gran número de audiencia.

La otra cara de la Super Bowl es la gran capacidad de impulsar otros mercados. Gracias a la Super Bowl, México multiplica las exportaciones de aguacates (el guacamole triunfa); y en todo Estados Unidos aumenta el consumo generalizado de alimentos.

Y ¿por qué no hablar de las alucinantes cifras de comida y bebida vendida durante el evento? La palma se la llevan las alitas de pollo con más de  1.300.000 vendidas; les sigue, como no, la cerveza (1.200 millones de litros), a continuación, encabezaría el tercero puesto, las 14 toneladas de patatas fritas.

Más anonadada me quedé cuando escuché que en Estados Unidos el día con más faltas de asistencia al trabajo es, precisamente, el día siguiente a esta jornada destructiva, pues al parecer son más de 2.000.000  de personas los que se pasan con la cerveza (“cuentitis aguda” lo llaman). Habrá otros que irán corriendo al trabajo para ver si consiguen pagar la carisima entrada, pues como minimo desembolsaron 1.300 euros (no nos imaginemos comprar la más cara pues está se posiciona en los 14.000 euros).

Por último es necesario destacar que no es la Super Bowl la única que genera enormes movimientos de masas y transacciones de dinero. Ya veremos que, en el siglo que nos ha tocado vivir, los deportes y todo lo que gira entorno a ellos, son casi tan influentes como la política.

Os espero la próxima semana con un nuevo post, mientras os dejo el top 10 de los mejores anuncios de esta Super Bowl 2017.

¡Arriba los Patriots!

Elena Esteban

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